PRÓXIMA ACTIVIDAD

FECHA: SÁBADO 12 DE SEPTIEMBRE

HORA: de 10.00 a 14.00 h.


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Una sesión completa de yoga con cuencos tibetanos: cuerpo, respiración y sonido

Una sesión de Yoga acompañada de cuencos tibetanos combina dos tradiciones que se complementan de forma natural: el movimiento consciente del cuerpo y la vibración sanadora del sonido. La práctica suele comenzar con una serie de posturas (asanas) que despiertan la musculatura, mejoran la flexibilidad y preparan el sistema nervioso para un estado más receptivo. Saludos al sol, torsiones suaves, posturas de apertura de cadera y estiramientos de columna suelen formar parte de esta primera fase, siempre sincronizados con la respiración.

Una vez que el cuerpo está activado y la mente empieza a aquietarse, entra el sonido de los cuencos tibetanos. Su vibración —grave, envolvente, casi física— actúa como un puente entre el movimiento y la quietud. Muchas sesiones integran los cuencos directamente durante posturas de relajación como Savasana o durante secuencias de respiración profunda (pranayama), dejando que las ondas sonoras "masajeen" el cuerpo desde dentro.


Beneficios físicos y energéticos que suelen destacarse:

  • Relajación muscular profunda: las posturas de Yoga liberan tensión acumulada en zonas como espalda, cuello y cadera, mientras que la vibración de los cuencos ayuda a que esa relajación llegue más profundo, casi a nivel celular.
  • Mejora de la circulación y oxigenación, gracias a la combinación de movimiento físico y respiración consciente.
  • Regulación del sistema nervioso: el sonido de los cuencos favorece un cambio del sistema simpático (activación) al parasimpático (descanso y digestión), ayudando a bajar el ritmo cardíaco y la presión arterial.
  • Alivio de dolores crónicos leves, como tensión en hombros o zona lumbar, gracias al trabajo postural sostenido.
  • Mayor amplitud respiratoria, ya que las posturas de apertura torácica se combinan con la resonancia de los cuencos, que invita de forma natural a respirar más lento y profundo.
  • Sensación de "reseteo" corporal, similar a la que deja un masaje profundo, especialmente al final de la sesión durante la relajación con cuencos.
  • Mejora del sueño, ya que este tipo de sesiones suele dejar al sistema nervioso en un estado de calma que favorece el descanso posterior.


La sesión suele cerrarse con unos minutos de integración en silencio, dejando que el cuerpo absorba tanto el trabajo físico como la vibración sonora. Muchas personas describen esta combinación como una "meditación en movimiento": el Yoga abre el cuerpo, y los cuencos terminan de aquietar lo que las posturas empezaron a soltar.